viernes, 31 de diciembre de 2010

La tierra de Cristina


La tierra de Cristina

Cuando conocí a Cristina, hace 10 años ya de eso, fue en la zona de Algarve, al sur de Portugal, aunque un taxista ahora me diga que esa costa no es portuguesa sino Inglesa, para mi fue mi primera vez. Diez años, una década, y regreso nuevamente hoy a tierra de Cristina.
La costa de Estoril está frente al Atlántico y está trazada de Norte a Sur. Se dice de estas costas que tienen las puestas y las alzadas de sol mas dramáticas del Planeta.

Recién llegué del otro lado, del otro lado del espejo, aunque suene como una metáfora o el título del libro de mi tío Salvador; embarqué frente a la costa Atlántica en San Juan, Puerto Rico del otro lado del espejo, si, del espejo, porque es muy diferente, es otro color, es otra historia, y mi historia también.

Cristina es una mujer serena precisamente como el Atlántico, pero de carácter fuerte como cuando las olas revientan las calas que dibuja su orilla pedregosa. Viajera incansable como una gaviota, como el vaivén de las olas, como el ocaso y el amanecer, pero siempre regresa a su tierra portuguesa y cada regreso se convierte en el viaje de su vida.
En tierras de Cristina las aceras tienen formas con ladrillos en blanco y negro que dibujan figuras que al andar te van repitiendo ese ondular melódico y endulzan el paso del caminante, aquí amanece por la izquierda y atardece por la derecha, frente al mar, creando un escenario majestuoso digno de alabanza, de cánticos, de quitarse el sombrero cada vez que termina el show de cada día dejando los colores dibujados en ese cielo que parece otro mar y ese mar que parece otro cielo. Cristima me dice: parece una vacacion eterna, y sonrie..

Morada de reyes, hidalgos y de Cristina, Estoril , Cascáis y otras poblaciones de la costa, levantan su arquitectura con colores que se mecen entre el beige y el amarillo dando esa pincelada de color muy portuguesa al paisaje, ahora conocido como el estilo de arquitectura veraniega portuguesa.
Amiga mia, me voy de tus tierras feliz de saberte tan afortunada, con esos frutos tan buenos que estas cosechando: tus hijos, hijos también de estas tierras y que con todos sus talentos honraran tu nombre mi gran señora.
Me voy con la sensación de escuchar en el fondo una melodía de Chopin, y no es de menos que escogiera este escenario para celebrar sus 200 años.
Hasta pronto Portugal, hasta pronto Cristina.
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