Bienvenidos a mi show, el show de la vida.. la vida es un instante No entiende nada de literatura aquel que sólo toma en consideración a los autores consagrados. Un cielo sólo con estrellas de primera magnitud es una aburrida patraña. No es el firmamento. Bertolt Brecht
martes, 3 de febrero de 2009
Un Oasis en Peru
Despues de haber quedado encantada el pasado mes de Abril con la hospitalidad, y el calor de los Peruanos, regrese a disfrutar nuevamente de esta hermosa ciudad. Esta vez un dia completo dedicado al mar, comenzando por una visita a la zona de Callao donde tuvimos la oportunidad de ingresar a un submarino de la marina de Guerra Peruana. Los Peruanos cuidan mucho sus costas y no es para menos, la riqueza costera de Peru es exuberante. Posteriormente partimos del Callao rumbo a las Islas Palomino, un viaje en yate de 4 horas donde toda la travesia se puede observar las maravillosas Islas entre ellas la de San Lorenzo, Isla EL Frontón y las Islas Palominos.
Que experiencia tan sublime, el mecidito del mar, disfrutar la naturaleza, observar las miles de aves pobladoras de estos cerros desiertos que parecen flotar sobre el mar. A lo lejos solitario, como todos los de su especie, un faro, luz de luz, sombra de sombra, faro solitario que alumbras los caminos de la mar.
De repente la nave detiene su propela, se queda un silencio y al fondo una sinfonía, un coro de lobos marinos, saludándonos disfrutando de estas gélidas aguas pacificas, dadoras de vida.
Ayudada por un traje especial para poder soportar la baja temperatura de las aguas un centenar de amables y amigables lobos marinos me esperaba para darme lecciones de amistad y hospitalidad.
Que experiencia mas única, mas vital,algo para anotar en el libro de cosas por hacer antes de morir!
Peru me encanta, me trastorna, acabo de llegar y ya quiero volver. que sinfonía de sabores en su cocina, y que gente mas buena alberga esta bendita tierra.
Peru me parece un Oasis en medio del desierto
sábado, 31 de enero de 2009
Catársis en el Avila
Poco a poco la ciudad, el tráfico, los ranchos, la gente enfadada, las bocinas, intolerancia, los precios por las nubes, la presencia del presidente por doquier, y la inconformidad de mucha gente se fueron disolviendo, metro a metro la ciudad se fue alejando, perdiéndose entre la niebla, surgiendo el olor a montaña. La cota mil me marco la diferencia entre el ser y no ser, entre el existir y no existir, el verdor, la frescura, la niebla, la llovizna, se fueron apoderando del entorno convirtiendo el ascenso en una experiencia catártica. Una estrecha calle empinada y curvilínea marcaba con sus meandros la llegada al cielo.
La montaña limita al mar con la ciudad y ofrece un escenario magnifico y delicioso para los Ojos, los oídos, el olfato, el tacto, la piel se siente viva.
Llegamos en compañía de Gracia y Ramon y su simpatico conductor, Jose, a la Hacienda Vieja, una posada Restaurante situada en la zona de San Antonio Galipan, una comunidad dedicada al cultivo de las flores, las jaleas, las conservas y el licor de Mora. Alli nos Esperaba Ernesto, viejo amigo de la guardia de las motocicletas quien tuvo la deferencia de dejar sus construcciones para subir al Ávila y departir con nosotros. La entrada a La Hacienda daba la bienvenida con los restos del antiguo casco de dicho lugar, paredes gruesas hechas de adobe y ladrillo. La antigua Hacienda, dedicada al cultivo del Café y propiedad del Marques del Toro, quien era Venezolano con un titulo comprado que lo convirtió en ilustre marques, pero que tuvo la visión de empotrar este casco en la cima del cerro con un escenario magnifico al frente una montaña con un farallón impactante y el mar de fondo el cual con la niebla se podría describir como un cuadro de los mejores de la escuela impresionista, Pintado allí, quieto con las olas desdibujadas, imprecisas serenisimas y alertas, y nueve barcos cargueros quietos, tan bien puestos, esperando con sus anclas ser llamados al puerto. Al principio el escenario no quería dejar ver la obra maestra, una cortina de nubes espesa dejaba incrédula mi psiquis, no era posible tal descripción detrás de este telón, como una de esas obras que al dejarse ver te ponde pie, apaludes y dices ¡Bravo¡ una obra del gran Maestro¡
El menú de la hacienda espectacular, elaborado por el dueño de la cocina El chef, Valdés, de origen dominicano y con una pasión por la cocina con la cual me deleité sin recato. Un lomo de cerdo con salsa de piña, una salsa suave, delicada, aterciopelada que acariciaba mi paladar y la cual disfrute después de un mes de austeridad culinaria. Fue gratificante deleitar su arte culinario y conocer de sus propias palabras sus orígenes en la cocina.
La buena compañía, un buen vino, un clima liberador y mi afán de ser viajera de conocer el corazón de las tierras lejanas, las raíces, los corazones de la gente. Todo esto unido al recuerdo de los amigos, de la familia, las ganas de volver, hacen de este sitio una experiencia realmente liberadora.
Dios te conserve hermosa montaña, espera por mi hasta la próxima vez
Caracas, 30 enero de 2009
OLOR A ROMERO FRESCO
(a la rama de romero que me acompaño por el viaje al Ávila)
Hoy te tengo entre mis manos, -¡oh rama de Romero Fresco!.
Cuanto júbilo produces a mi olfato al penetrar con tu perfume mi silencio
¿Cuántas lluvias habrás recibido?
¿Cuanto esfuerzo por emerger y erguirte altivo ante la salida del sol?
Con tus ramas esbeltas, pobladas por las hojas verdes encima, plata por bajo
Ramas hechas cejas!
Que misterio encierras en tus olores dignos de reyes, de Dioses
Que suerte tengo de tenerte entre mis dedos
Entre mis manos
Que mágico destibino sentir este olor tan montañoso, tan fresco, tan tuyo
Despiertas mis sentimientos mas profundos
Me haces despertar
Retozar con el olfato
Que delicia tu frescura
Que dichosa yo de perfumarme con tan sensible fruto de la tierra
jueves, 15 de enero de 2009
TRISTEZA

Hoy peculiarmente hoy me siento tritse , muy triste, y el cielo en pleno enero se obscurecio a las 4 de la tarde. Hay muchos tipos de tristeza, la mia es de esas melancolicas, de las que duran rato, del a que te hacen tener los ojos llorosos y esa sensacion de desatino. Probablemente me refugie en la pintura y logre pintar, sera mi obra gris. Hoy me siento triste mas que muchas veces
CONFABULACION UNIVERSAL
sábado, 27 de diciembre de 2008
Marco Valencia
El verde de su obra es algo que deja siempre una frescura de alma y una de estas noches tuvimos la oportunidad de penetrar el santuario de Marco Valencia quien nos recibió en su estudio con un vino muy escogido y manjares de musas. Ya había tenido la oportunidad de ver el nuevo concepto en la obra de Marco Valencia, la pincelada se abre, se alarga se suelta dejando ingresar el impresionismo a sus colecciones, y siempre conservando el detalle de los espacios idílicos que representa en su lienzo.
Las impresiones de color yuxtapuestas en la tela contornean las figuras y le da vida propia al cuadro haciendo al color el principal protagonista en la obra
Marco tiene la grandiosa cualidad de captar las impresiones muy intimas, lugares que existen en su creatividad pero que se replican en algún lugar de la tierra.
La dama de los Volcanes de Izalco
Buenos días Señora,
Señora, vuestra personalidad llena completamente toda la estancia, incluso los más ínfimos rincones. No sé, la verdad, si sois la Dama del Lago pero de seguro si sois la Gran Dama de los Volcanes de Izalco.
Vuestros ojos, su maravilloso color, son el puro reflejo de la fértil tierra de vuestros países, de sus bosques, de sus profundos lagos, de sus ríos de lluvia, de sus prados, de sus playas. Vuela el Quetzal pero vuestros ojos, mi Dama de los Volcanes de Izalco, brillan más que todos los colores del ave, Incluso diría que por vuestros ojos me llega el olor de la tierra caliente mojada tras una tormenta, con el profundo sentir del café.
Sólo con vuestra sombra, Señora, se amontonan en mi mente las maravillas de vuestros dos países Guatemala de nacimiento y El Salvador de adopción. Los colores, los sabores, los perfumes, el calor de la gente, los trinos de los pájaros, el movimiento de las hojas intentando aliviar la temperatura.
Os imagino, Señora, paseando bajo el Arco de Santa Catalina, subiendo las gradas del Gran Puma, deslizando pulcramente vuestros pies en las cálidas aguas del Pacífico, observando a lontananza las profundas aguas del Atitlán que cual espejo de cristal veneciano se impregna de las imágenes de los volcanes, hablando con una pequeña indita acerca del colorido de sus telas, de sus vestidos y también, como no, con vuestro pincel en la mano dando vida a la tela que tenéis delante, la vida de los colores y calores que tanto amáis....
Pero las grandes damas no lo son por sus títulos, si no por su comportamiento y por lo que representan. Vos sóis capaz de respetar el intento de concierto de un vagabundo con un trozo de guitarra al que le faltan algunas cuerdas y, asimismo, estar sentada, disfrutando con lágrimas en los ojos, de una buena guitarra que os transmite un Concierto de Aranjuez excepcional en uno de los templos sagrados de la öpera.
Vos que dáis tanto amor a vuestro trabajo, a vuestros hijos, a vuestros seres queridos, a vuestras ilusiones, a vuestros proyectos, vos sois mi ilusión, y sois a la vez mi particular Dama de los Volcanes de Izalco y mi salvadoreñita querida.
Feliz día mi Dama.
de vuelta la luz
Poco a poco las imagenes se iban borrando y solamente aparecían fantasmas incoloros y traslucidos en mi visión. de repente vi los colores poco brillantes, sin vida, pálidos, inhertes, cadavéricos, espelusnantes, brumosos, descoloridos, y que se yo cuantos adjetivos mas podría escribir lo que poco a poco iba percibiendo a través de mi ojo derecho. Consulte con los mejores especialistas, y al final descubrieron una catarata en mi ojo derecho la cual caudalosamente crecía a diario. Tener una catarata no es cosa fácil, pues para mi pensar en las cataratas del Niagara, de Iguasu, Las Victorias, El Salto del ángel, solo me transfieren frescura, color, animo, vida, caudales y torrentes. Mi catarata tenia menos que eso y es que su caudal provenía de un río de corticoesteroides tomados desde niña por un problema bronquial. Carlos Andrés Lopez, la describió como una preparación para la Navidad por sus múltiples colores, era una acumulacion de partículas en el parabrisas de mi ojo que semejaban luces de árbol navideño. A partir de este momento la apodamos la Catarata Navideña, y fue así como después de algunas visitas a la clínica decidimos extraerla y reemplazarla por un lente. Nerviosa para variar, pero con la convicción que esta intervención seria la solución a mis problemas de visión. Una cirugía indolora totalmente, sin molestia alguna y con una recuperación muy rápida. El resultado : De vuelta a la luz, volvieron los colores, los brillos, y la nubosidad desapareció. La luz me dio a luz y veo ahora la Luz sin la Luz.. Luz se llamaba mi madre que casi pierde la vista, ahora me asemejo mas a ella con un brillo especial en los ojos.
Foto Katt Hernandez, Cielo en San Salvador
lunes, 10 de noviembre de 2008
EL CEMENTERIO DE LOS AMORES OLVIDADOS
EL CEMENTERIO DE LOS AMORES OLVIDADOS
Si ya Carlos Ruiz Zafón nos ha remontado a la Barcelona de principios de siglo con la fabulosa historia del cementerio de los Libros Olvidados, hoy, este inicio de Verano, con los vientos de COtubre casi a la puerta y dando empujones a la lluvia, Mayel me ha lanzado como un tornado en el desierto a la idea de escribir sobre el Cementerio de los Amores Olvidados. Historia que se desarrollara una tarde veraniega en Madrid, en las cercanías del Palacio Real, en el Café de Oriente, al lado de una copa de Rioja de la casa, mejor que cualquiera de los vinos que por estos trece grados se pueden encontrar hoy ante los ojos curiosos y coquetos de este personaje, el mesero de los ojos expresivos y frente al atardecer más insospechado descrito magistralmente por su intérprete, interprete del atardecer.
Me encuentro en el aeropuerto de San Jose, Costa Rica, en medio del Café Britt y de toda esta artesanía colorida y hecha en maderas de la selva tropical centroamericana; mi destino, esta vez al gran Continente, África, mi África o África mía como quedo grabada en mi memoria luego de ver la película de Meryl Streep. Al llegar a Madrid tratare de seguirte los pasos Mayel, recordar tus noches de insomnio en la Gran Vía, pasar por la Almudena donde compraste dos veces un Rosario de perlitas y plata para Malena, uno de ellos quedo abrazado entre las manos de su amigo entrañable. Tratare de seguir tu huella, tu esencia, porque te me adelantaste dos veces este año para patear y recorrer Madrid y sus calles, todas con memorias e historias inolvidables. (Recuerdo perfectamente las campanadas de la Plaza mayor regresando de cenar en el Botín el día que robaron mi billetera).
Este día me dibujaste un atardecer, Mayel, con colores lapislázuli que de no ser porque conozco perfectamente mi paleta, no me hubiese imaginado ni siquiera indagado sobre la belleza que a través del Treo trataste de describirme. Pero creo que la apertura de tu alma, el día que enterraste al Nibelungo en este café de Oriente, y tus lagrimas frente al mesero de los ojos hermosos, le dio estos colores al atardecer. No podre Jamás Olvidar verte sentada en la escalinata del museo frente a la gran estatua del patio central, desde este momento sin conocerle, lo odie por hacerte sufrir, pero ahora le doy las gracias porque de no haberte hecho sufrir, jamás hubieses podido describir este atardecer tan insospechado visto a través de tus lagrimas madrileñas, andaluzas, tan de Castilla. Tratare de llegar, aunque por el momento no tengo ningún amor que olvidar ni dejar enterrado en el café del Este, sin embargo brindare por tu liberación por haber olvidado, por tener la valentía de encararlo y por serte fiel todos estos años a las convicciones que te gobiernan.
domingo, 14 de septiembre de 2008
CARTA A MT
Carta a MT
Durante este viaje he tenido muchos recuerdos de mi primera visita a Europa, en el 2001 a Ginebra la tierra prometida en ese entonces, y el trampolín para conocer Francia, Annecy, mi primera ciudad en tierras ancestrales. Recordé mucho nuestro primer encuentro en esta ciudad.
Hoy al amanecer, los primeros rayos de luz penetraron por la persiana exterior de la ventana dibujando una serie de líneas paralelas en blanco y azul proyectadas en la pared de mi habitación. Al levantar la vista, entre cada una de las rendijas, pude ver un cuadro incipiente con pincelazos rosas y naranja apareciendo magistralmente sobre el lienzo color plomo plasmado en el cielo el cual caía como un telón de teatro antiguo sobre las aguas serenas del lago Leman custodiado por los montes vestidos de azul y al fondo desdibujado el Mont Blanc .
Después de seguir tus instrucciones y degustar a tu salud un suave, mullido, tierno y sorpresivo “Pain au chocolat” acompañado de una fuerte taza de café Illy ya con el azúcar necesaria en las venas, me dirigí a la estación del tren para abordar el tren expreso a la Gare de Cornavin. -¿Recuerdas MT?, todas las cátedras sobre “uso del tren” aquel día de octubre en la estación del tren del aeropuerto de Ginebra, cuando te vi por primera vez con un pan Bagette dentro de tu mochila.
- ¿crees que ser la mentora de viajes de una persona que anhela ver el mundo a través de otros ojos otras culturas y respirar otros aires es cosa fácil? – para ti lo fue- perdurarás en mi memora por siempre porque me diste muchas pautas para viajar, porque escribiste en mi pentagrama muchas notas que ahora toco en mi repertorio
Llegue a Cornavin por el andén 1 baje la plataforma rodeada de personas caminando con la vista al frente. Personas bajaban con rumbo definido o indefinido pero con la mirada absorta en sus pensamientos; seres humanos de todos los colores y todos los atuendos e ilusiones. Al salir de la rampa desde el Andén Crucé a la derecha, dejando a mi izquierda la ruta a Francia, la que tomamos para nuestro viaje a Paris, y luego al dirigirme a la salida pase frente al kiosco de bebidas y paninis para dirigirme a las escaleras y pasar deleitándome con el espectáculo de colores de la floristería. Sali por fin de la ciudad de los trenes, del olor a metal friccionando los rieles, de humo, de olores a veces hediondos a veces perfumados, a respirar aire ginebrino.
Parada frente a la estación a mí izquierda al frente, vi en la esquina el hotel Warwik, un aire fresco con ráfagas discretas anunciaba ya que el Otoño entraba empujando al verano para darse paso y pintar las hojas de los arboles de colores cálidos y tostados.
La Rue de Lausanne , la que tantas veces recorrimos juntas, se veía esta mañana muy bonita, con sus aceras grises y los tranvías corriendo de un lado al otro, las personas caminando y parándose de vez en cuando a ver alguno que otro objeto exhibido en las vitrinas algunas de ellas bastante descuidadas, descoloridas y tristes. Esta calle es muy divertida por la variedad de negocios que se encuentra y a medida que la transitas se da uno cuenta de lo multicultural que puede llegar a ser esta ciudad. Recuerdas los locales de Kebabs, salones de belleza para Afro Latinos, para Suizos, con o sin cita, solo hombres, solo damas, hombres y mujeres; las relojerías de propietarios Brasileños, el Mac Donald's allí sin hacer mucho espaviento, ventas de lentes para el sol, y el edificio de la Negra en la esquina. Recordé cuando caminaba rumbo a la Embajada, la luminosidad de tu apartamento, del color que tomo con los tulipanes que pude ver por primera vez, la cornisa que enmarcaba tu sala, la chimenea con el espejo encima la puerta que daba al balcón, tu planta, tus geranios y las botellas de vino puestecitas en la terraza. Esa sala que se convirtió en mi alcoba muchas veces gracias a tu hospitalidad.
Ginebra estaba tan hermosa que me acorde de vos. Después bajando por la Rue de Mont Blanc. Recordaba tus palabras y todo tu tiempo. También esta calle merece su espacio en mi memoria. Me ubique en la esquina de un Starbucks café para saborear un humeante capuchino tall, non fat milk el cual me costó mas de 5 minutos ordenar, rodeada de gente que hablaba ingles, podría dilucidar que eran Norteamericanos, una esquina muy particular dado que alberga a muchos artistas callejeros. Un bandoneón tocando “Strangers in the night” acariciaba mis recuerdos y mi lectura de “El Juego del Ángel”, sus mas de 500 páginas escritas magistralmente por Carlos Ruiz Zafón, y el que me devoraba cada vez que tenía un tiempo de reposo. Esta calle te recuerda al tiempo, miles de relojes adornan las vitrinas, el rojo impera en los escaparates dado que todo son incrustaciones de la bandera Helvética, la cruz blanca. Las navajas y los chocolates, las vaquitas, los perritos San Bernardo, Relojes Cu Cu, luego el legendario Café de París bajando a la izquierda por supuesto Mac Donald's, “la Poste” a la izquierda y a la derecha más relojerías y cafés, seguir bajando con la misma rutina y de pronto justo al otro lado de la calle el Lago con su “Jet d' Au”, -¿Recuerdas amiga?
-Nuestra sangre rotaria nos va a ubicar
-dijiste
Esa sangre de voluntarias es la que sigue uniendo nuestra amistad.
Gracias por haberme dado tu tiempo, gracias a el adquirí muchas experiencias que ahora cosecho y que te las quiero compartir para que no se queden guardadas, no quiero quedarme con estos recuerdos porque nos pertenecen a ambas
Ginebra 07 de septiembre de 2008
lunes, 1 de septiembre de 2008
Bon jour!! en Ginebra

En esta ciudad "rebalsan" las macetas de flores de colores, Verbenas, Geranios, Crisantemos, los campos tienden una alfombra de girasolaes perfectamente alineados y en cada campo de flores hay un sistema de ¨Self serice" donde cortas tus flores y pagas en la caja. La caja es una cajita de cartón alli puestecita y sin cajero. Una sociedad en la que compras el billete del tren o del autobús en una maquina que te "tiene confianza", casi nunca te piden el boleto en el tren y viajas cada quien con su vida, cada asiento es un micro mundo de gentes viendo pasar el paisaje por la ventana y con las miradas perdidas a través de los cristales.
El petroleo es casi incomprable, los alquileres impresionantemente altos y una propiedad vale lo que vale una cuadra del Fondo social. Un menú del dia cuesta lo que un obrero gana por semana pero pagas la gasolina después que te la sirves.
En este pais, realmente me dejó el tren, porque son sumamente puntuales y literalmente paré el tráfico, dado que los autos paran cuando vas a pasar una calle. Las calles en los semáforos tienen un muñequito en rojo y verde que te dice -pasa o no pasa- y los que pasan en rojo son los turistas.
Los Ginebrinos tienen un Lago muy hermoso El Leman, y en esta epoca del año tienen unas microplayas a la orilla del lago las cuales aprovecham para asolear sus nacaradas pieles.
Es una ciudad cosmopolita por exelencia, multi cultural y muchos de sus habitantes son funcionarios de organizaciones internacioales. Yo me pierdo entre los turistas y los Ginebrinos, sin saber que soy, comiendome por las calles un "Pain au chocolat" y viendo en los escaparates los muchos relojes que me siguen recordando ese espacio vital entre el viajo y luego existo.
sábado, 23 de agosto de 2008
Mi arbol y yo..

