viernes, 31 de julio de 2009

Mencion Honorifica "Provenza en Violeta"



Provenza en Violeta
Autora. Kattia Juárez
Mencion Honorifica Encuentro Con las Academias
Seretaria Nacional de la Cultura
Oleo Sobre Lienzo
40 cm por 30 cm

Donde Francia se vuelve Mediterránea, surge la Provenza, una ruta que me cautivó desde el primer momento, desde que vi la maceta de lavanda en la ventana de MT y el olor a lavanda, malva, tilo y olivos inundaba mis sentidos, esos jabones de lavanda que todavía tengo guardados en una gaveta, dieron la pauta para que me inspirara y plasmara la maravillosa vista de los campos violeta que dibujan un verdadero lienzo en cada paraje de este rincón de ensueño.
Desde que visite Saint Tropez, Aigues Morgues, Pont du Gard ,entre otros la luz deja un velo satinado , la Provenza es parte ahora de mi colección de recuerdos.
El día de hoy tuve la grata noticia de recibir una “Mención Honorifica” por la obra “Provenza en Violeta”, la cual fue inspirada en este viaje por esta sublime región Francesa.
Gracias a la Secretaria Nacional de la Cultura y al grupo MATIS por darme la oportunidad de participar en el II encuentro con las Academias.

martes, 28 de julio de 2009

Reflexiones sobre la tristeza


La tristeza es la ausencia parcial de felicidad, digo parcial pues no concibo vivir sin la felicidad. La tristeza puede ser momentánea, transitoria o presentar fases prolongadas en las que se puede confundir con un estado depresivo. La tristeza es un estado natural, un sentimiento singular del ser humano el cual presenta ante sucesos específicos que la provocan. Es muy difícil definir estos sentimientos, es más fácil experimentarlos, y es tan humano sentir de vez en cuando esta reacción. Sentirse triste es normal, siempre y cuando el estado sea afrontado con naturalidad o se trate de buscar la causa.
Los seres humanos nos solidarizamos ante la tristeza ajena, no nos pasa inadvertida, nos sensibilizamos a tal grado que puede ser contagiosa al igual que la alegría. Un estado anímico colectivo provocado por la solidaridad. Al momento de una perdida todos estamos tristes y nos solidarizamos con los dolientes, damos muestras de tristeza solidaria, menos profunda pero al fin tristeza.
Si prolongamos el estado natural del sentimiento, podemos agravar y caer en otro estado más complicado en el cual va involucrado el deterioro físico del ser humano y allí es donde la tristeza se puede confundir con la depresión o llevar a ella.
Muchas personas también han relacionado la tristeza con el fracaso, yo no lo veo de esta manera, personajes de éxito que no conocen en lo más mínimo el fracaso, pueden experimentar instantes de tristeza. No estoy justificando la tristeza, pero la defiendo, porque de vez en cuando es hermoso tener sentimientos, dejarte arrullar por la solidaridad de tus amigos, permitirse ser normal, dejar de lado las máscaras, los paradigmas, dejarse llevar por un par de lágrimas o hacer un charco inmenso con ellas. Lo importante es saber sacar siempre lo positivo de todo, esas experiencias de una u otra forma enriquecen el alma, nos dan la sensación de que estamos vivos, que tenemos un corazón capaz de sentir emociones tan profundas. Si existe la tristeza es porque también existe la felicidad y la tristeza te lleva a la conclusión que después de todo somos felices.

sábado, 25 de julio de 2009

Homenaje a mi padre en sus 25 años. "Porque cuando descubras que he muerto comenzarás a vivir..


Recuerdo hace 25 años, un 25 de julio de 1984. Cuando la música de Michael Jackson sonaba en la femenina, la radio favorita de mi juventud. Era el año de finalización de la promoción del Sagrado Corazón, había un corre corre por los anillos de graduación, la despedida, las fiestas, todo era ilusión y esas ganas de salir todas con rumbos diferentes, quien sabe dónde, rumbos perdidos que algún día convergerían no importa donde, las ansias de juventud eran grandes mientras que en el Gimnasio Nacional Adolfo Pineda de la Flor Blanca, retumbaban los barriles de la Barra marista con el “león jodido”, con el “ apágame la vela “ de la barra Chaleca, un mundo adolecente completamente distinto al de esta época.
Esa tarde me desperté muy temprano pues tenía examen en el colegio, recuerdo que Anabelle Bautista me había prestado un cuaderno para copiar algunas clases y con la carrera de la mañana para esperar el microbús en la esquina de la calle los cipreses de la colonia La Floresta, justo enfrente de la casa de Los Zelaya y de los Monterrosa, escuche un grito profundo, algo lejano , enorme, como que se lo tragara el agujero negro más grande del universo; no sabía que este día marcaria el resto de mi vida para siempre.
Llegue al colegio Sagrado Corazón en la colonia Escalón, un colegio para niñas de clase Media Alta, muy tradicional, todavía utilizábamos los restos de escudos de oro, antes de darnos los pintados de la nueva era, después de los Concilios y Puebla, las calcetas dobladas y el cinturón azul a la cadera tratando de mostrar nuestras juveniles pantorrillas. Esa mañana al ver que se me había olvidado el cuaderno decidí regresarme en autobús desde la colonia Escalón hasta mi casa en La Floresta. Todavía no se como me aventure a burlar la vigilancia de la hermana Adela, sin embargo recuerdo haber llegado a casa y encontrado a mis padres tomando un suculento desayuno.
-Buenos días dije. Lanzando la broma de que bien desayunaban.
Mis padres se sobresaltaron al verme llegar del colegio y mi padre me dio un “aventón” al Salvador del Mundo en su Datsun amarillo y me dejo para tomar el autobús ya cerca del colegio. Recuerdo su frase: estudia mucho hija, y me estampo un beso en la mejilla.
Hacía ya más de un año que habían estado juntos la Lucy mi madre con el poeta, Hildebrando, mi padre, bajo la protección del pintor Polanco, quien en esa época vivía en México. Hildebrando se sometió a una operación de corazón abierto en el Instituto Mexicano de la Seguridad Social, cambiándole dos válvulas: La aortica y la mitral, lo cual cambio completamente su vida. Los que no creen que es el corazón el que ama deberían haber visto el cambio del poeta después de su “afinado Mayor”, su inmenso corazón creció más y fue donde con conoció a la comunidad carismática católica de México y donde tuvo su encuentro con el Señor, ambos vieron a la Virgen de Guadalupe cada uno por separado, era un presagio de la separación.
Era día martes, estábamos en el grupo de oración de los Córdova, nuestros vecinos de infancia, recuerdo que Hildebrando decía verse vestido de blanco con un coro de ángeles celestiales a su lado, recuerdo muy bien ese día, era un martes y mi padre estaba feliz.
La tarde del 25 de Julio, caí en un sueño profundo, luego el timbre del telefono sonó, era Delmy Lopez su amiga y secretaria, una mujer rubia muy guapa, que me dijo -tu padre se ha puesto mal- busca las tarjetas del seguro. Apresurados y yo ya con un presentimiento terrible en mi corazón nos fuimos mi Hermano Mario y mi madre a la Policlínica Salvadoreña, sobre la 25 avenida Norte, y fue allí donde lo vi tendido en capilla ardiente.
Sonaban las noticias en la KL, con las típicas campanadas de duelo, Murió el Poeta, paz a sus restos mortales, mi padre, vestido de blanco había ascendido al cielo.
Gracias Hildebrando por haberme heredado tu amor al arte, tu dones, por haberme engendrado bajo una lluvia de estrellas y bajo los acordes de la guitarra en el Concierto de Aranjuez gracias por haberme traído al show de este mundo, sin aparatos kelvinator, sin ser del ateneo ni del partido, te amo por ser como eres, porque fuiste y serás el mejor padre del mundo, “porque cuando descubras que he muerto comenzaras a vivir”

lunes, 6 de julio de 2009

Gestada ante los acordes de un concierto


Hace más de 60 anos en medio del final de la guerra civil española y comienzos de la Segunda Guerra mundial, se gestaba una vital melodía, una obra maestra. Hace 43 años mis padres en vez de la guerra, hacían el amor, bajo la caricia de esta melodía en una habitación perdida de la ciudad de Guatemala .
Mis cromosomas se gestaban y daban paso a lo que ahora llamo mi vida. Por muchos tiempo escuché esta melodía resonar por los corredores de la casa de San Miguelito, en el primer piso de la casa de La Floresta,en las tardes de Sabdo de la Casa de Rafael Mendoza, mientras se mecían los pepetos por el viento Norte en aquellas noches eternas al compás de las teclas de la Remington de mi padre, mientras componía sus mas impensables novelas.
Escuche muchas veces complacer con sus acordes la avidez de música que mi padre inculco en todos los poros de mi piel al gestarme ante tan magnífica obra del compositor español Rodrigo. Este día del mes de febrero pronunciaron las pitonisas sus más acertados oráculos, donde una serie de eventos me acercan más a las notas infinitas del Concierto de Aranjuez
Durante años estos acordes me han acompañado, sin pensar que formaría parte de mi ser, de convertirse en la última música que desearía escuchar antes de partir del show de este mundo que a sus acordes se vuelve una verdadera novela de Cortázar , pero es la novela de Hildebrando, y yo su primera actriz.
Hace un par de años , supe que fue por primera vez interpretada por la Orquesta filarmónica de Barcelona, en Palau de la Música Catalana, una de las construcciones que hacen de Barcelona esa ciudad tan codiciada refugio de mi alma, recinto que tuve la oportunidad de disfrutar un 31 de diciembre bajo la magia de los valses de Strauss, y sin saber que un día de Reyes, 6 días después, estaría en el Liceu de Barcelona, escuchando este magnífico Concierto precisamente el día que mi padre celebraba su aniversario natal, llore de felicidad, recordando al poeta, descifrando mis propios códices eternos, descifrando los oráculos que los Dioses me han sugerido, respuestas que a través de las pitonisas ungieron para mi ,descubriendo mi gestación, cada célula, cada pieza perfecta de mi ADN descrito en cada acorde de la guitarra que interpretaba este sacro concierto.
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