sábado, 27 de agosto de 2011

CARTA AL POETA GREGO PINEDA



El dia de hoy desperté con un fuerte pensamiento de infancia, sobre mi padre, el poeta Hildebrando Juárez, del cual te ha hablado Mayra anteriorment; especialmente recordé un viaje de él al Ecuador, donde realizó un curso de Periodismo Científico auspiciado por la OEA, en el que conoció muchos personajes del medio periodístico y muchos de ellos dedicados también al quehacer literario, con los cuales durante muchos años sostuvo contacto epistolar especialmente con una periodista la cual no olvido su nombre: Lea Bonzato Zardo.
No sé exactamente si ella se llamaba así, o eso es lo que recuerdo, sin embargo a lo que quiero apuntar, es el recuerdo de mi padre escribiendo a la edad de los 38 años con una calidad y una entrega, respondiendo las múltiples cartas a sus amigos algunos lejanos, algunos no tanto pero en especial a Lea. No internet, no Word, no laptop, era una Remington, una maquinita de escribir la cual recuerdo tecleaba y hacia su trabajo literario en papel tipo periódico. Tengo plasmadas en la memoria las tildes fuertes y repintadas en cada escrito en cartas que viajaban por el Correo Nacional dándole la vuelta al mundo. Donde estarán estas cartas del poeta? Será que habrán resultado en alguna planta recicladora de papel o estarán llenas de polilla con ese olor de guardado en algún baúl de alguna hermosa abuela. Posiblemente estén quemadas, en algún museo, o simplemente en la memora de su hija.
HE querido escribir este preámbulo Grego, porque no te contesté inmediatamente el correo que me enviaste el día de ayer, Los colores de los olores, debido a que no me encontraba en el punto exacto para responder algo tan significativo para mí como fue tu respuesta a mi entrada del Blog. Y todo este dilema mío de querer despertar a la escritura, queriendo rebuscar en lo más intimo de mi ser una gota de clorofila Juárez, una pisca de ADN de poeta, tratar de emular a los laureados, a Chamba mi tio, a Mario mi hermano o David mi sobrino, todos de la dinastía Juárez ya reconocidos en el mundo literario y los que posiblemente me consideran la miembro más fresa de la familia no apta para escribir, o tal vez solamente aspirar a escribir novelas de revista a los Corín Tellado, novelas de vanidades o de la Buen Hogar, todas estas verdades o mentiras que te escribo con esta dosis de nostalgia que me traen los días grises y el hipócrita frio del aire acondicionado de mi oficina, tienen que salir de todo un estado anímico muy especial para contestar tus cartas, sabes porque Grego? Porque imagino y me recuerda a mi padre esta manera de comunicarnos, por ello es que te escribí este largo preámbulo.
Gracias a todos por tomarse el tiempo de leer nuestros correos, cada quien, en lo particular a mi me encanta ver una carta de ustedes cada mañana o cada semana, no importa pero me encanta. El correo de Mayra desde España me transportó, e hizo sentir los sonidos y los olores de la Plaza Mayor. Grego me fascino al aseverar que logre pincelar sensibilidades de artistas amigos, esto provocó que no trabajara en la tarde y me fuese a pintar al estudio del Maestro toda la tarde, ya tengo 4 admiradores nuevos de mi obra “Portofino” la cual se esta gestando y nutriéndose cada dia, lo cual quiere decir que va por buen camino.
Amigos míos la vida será más fácil recibiendo cada día esta dosis equilibrada de sabiduría de cada uno de ustedes.
Por favor no se desesperen si a veces escribo 6 líneas, por favor exíjanos escribir, porque de vez en cuando salir al escenario necesita un empujoncito.

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