martes, 8 de julio de 2008

Olores

Hay olores que cualquiera podría reconocer y provocarle algún tipo de recuerdo, memorias de un pasado, de una infancia, producir nostalgia, remembranza. Hoy escribiré y hare un experimento con ustedes para viajar a través de nuestra propia historia, nuestras anécdotas e ir recordando uno a uno los olores comunes como por ejemplo: El famoso olor de la tierra después de la tormenta, ese olor a tierra mojada, recuerda esos inviernos donde todo se pone verde, mas verde que de costumbre. Y que tal del olor a nuevo, a cuero nuevo (zapatos nuevos de pequeña era una cosa fabulosa), el olor a plástico en los cuadernos del colegio. Olores de comida ni se diga.. el olor de las pupusas en la plancha es inconfundible, el pollo campero. Hay perfumes, fantásticos, el sándalo en el abanico de mi madre el inconfundible pachuli, cuántos de nosotros no lo sentimos mas de alguna vez. Olores comunes, que en colectivo nos recuerdan cosas hermosas o tal vez no tanto.

Los bebes tienen un olor inconfundible, también el amor huele…sabe…la muerte también tiene su olor, el olor a cirio y a ciprés. Todo está relacionado con un olor y un sabor. Pero es increíble como algo etéreo intangible e invisible puede causar tanta nostalgia tanta alegría. Y que de las vacaciones, el olor a pino de la navidad, el olor a incienso de la Semana Mayor, y el olor a mar y a coco de agosto.

Las ciudades también tienen su olor, recuerdo el fuerte olor a mar de Peru, el olor a queso de Ginebra el olor a humo de Mexico y el olor a bosque de Costa Rica..

También las palomitas de maíz te dan la sensación de Hollywood, y el olor de habano y coñac me recuerda…mejor no me recuerdo porque tendría que seguir describiendo los olores del amor…


 


 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los colores de los Olores
-Inevitable respuesta a Kattiah Hernández-

Katt: Tu recuento de olores logró su cometido: Provocó una cascada de recuerdos y el caudal nostálgico anegó esta pequeña isla salvadoreña ubicada en Washington DC. La espontaneidad en tu decir desató la espontaneidad al leerte y por tu vocación de pintar lienzos te fue fácil llevarnos a mirar y a sentir lo que tu querías que evocáramos. ¡Lo lograste Kattiah, has pintado en nuestra sensibilidad tu mejor lienzo! … esos días de mayo copioso de aquellos años de cándida niñez…aquellos nuevos zapatos que nos hacia tan felices cuando escolares… el primer día de clases para ansiosamente estrenar los cuatro o cinco cuadernitos forrados con plástico y con mucho amor por nuestras venerables madres… La fuerza visual con que escribiste hace “mirar” a través de ese tiempo que nos marca y demarca a cada uno de nosotros: tus amigos.

¿El amor huele…sabe…Katt? Si, ¡es cierto!, el amor huele, sabe, suena, vuela, sueña, recibe, entrega, abraza, besa y llora. Es éste el amor a que te refieres, Katt? ¿Es ese? Porque si es a ese amor a que haces referencia, entonces, ¡Acertaste nuevamente! Y de ese amor, Kattiah, de ese amor es que tanto urge esta Humanidad desolada. Es tan simple…y sin embargo el humano se ufana en complicarlo. “Dios es amor” decimos porque tanto a uno como a otro lo necesitamos tanto…tanto y sin embargo a ambos le negamos el paso. Ellos están siempre allí. Nosotros no estamos.

“Todo está relacionado con un olor y un sabor” afirmas tú. ¡Y tienes razón Kattiah! La realización personal debe ser, entonces, respirar ese olor y degustar ese sabor que une vidas, que provoca sueños, que abre espíritus, que cierra heridas del alma, que cobija y que protege, que empuja, que retiene, que desafía, que provoca insomnios ¿verdad Fredy?, que define el contorno de una escultura ¿verdad Mayra? Y, tal como tú sabes, irrumpe en la blancura del lienzo. Esos sabores y olores: ya vienen…ya vienen. ¿Verdad?

Katt Hernández dijo...

Gracias G.por este comentario...me nutren....sigo creciendo gracias a ellos..

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