domingo, 29 de julio de 2007

Memorias de tango...

Llegaba a Buenos Aires en viaje de trabajo y despues de sentir la energía de la ciudad descalzandome en el parque trasero de la Casa Rosada, descubria las calles de la ciudad del tango.. Al fondo una música de tango, no de las tanguerias tradicionales, era una casa de música, una venta de discos, tocando por una cabeza, una emblematica melodia que cautivó mi alma al verla en la gran pantalla con Al Pacino protagonizando a un ciego, en la película Perfume de Mujer ( scent of women) pulse aqui en las letras azules y lo transporto en video. Las pequeñas cosas que hacen grande a las demás, una simple escena que dejó mi mente inundada de emociones inéditas. Al volver a la realidad y descubrir otras variaciones de tango en la tienda de discos situada en la Avenida Santa Fé, dónde tambén Gothan Project se convirtió en emblema remontandome al filme de Jeniffer y Richard Gere, llegué al barrio de La Boca, dónde una pareja, ella con las medias negras de malla rotas por el uso, interpretaban un tango callejero. El bandoneon se mecia al ritmo curioso de los ojos de muchos turistas.
Un año después, en Santiago, Chile, me encontré con Patricia Zimerman, una amiga Argentina, con Gabriela Omegna una ex compañera del Posgrado en Turrialba y con Renato Calderón, los dos últimos Chilenos y entre ellos nadie conocido, yo era el denominador común. Gabriela, la de la eterna juventud, sugirió visitar una tangueria en Santiago. Fué una velada espectacular, algo indescriptible, principalmente al ver interpretar tangos maravillosos a aquel hombre de cabeza engomada, flacucho, algo agardelado, brillante y de zapatillas de Charol. Fué como remontarse a los años 40, una sobredosis de nostalgia especialmente al escuchar interpretar literalmente al oido, una canción muy hermosa, el dia que me quieras.
La noche transcurría entre 4 amigos que parecían entrañables, que momento, y para culminar Patricia, la Argentina, recitaba una milonga, fué algo que recuerdo como un sueño en sepia.
Años después en la casa de un gran amigo en las visperas del año nuevo, celebrabamos con vinos argentinos y de repente sonó un tango. Un chico guapo, muy joven me preguntó si me gustaba el tango, cosa rara entre los jovenes de hoy; extendió su brazo, firmemente tomó mi mano y haló mi cuerpo hacia él. Sonaba por una cabeza, y a pesar de no ser ciego, logró descubrir las coordenadas de la terraza de la casa de las piletas, y como un bandoneon en sus brazos bailé tango en Nuevo Cuscatlán, en los brazos de uno de los interprétes de la compañia Nacional de Tango de San Salvador.

2 comentarios:

alex dijo...

Kat, nunca dejes de escrir, de pintar, de danzar, que mientras lo hagas, podras decir: "Estoy viva" Como me encantaría que, todas estas memorias las plasmaras en papel, ya que para nosotros son memorias; pero para ti, es tu vida...

Besos y nunca cambies.Alex.

Katt dijo...

Algun dia escribire en Papel mi querido Alex
Gracias por hacerme descubrir el tango..

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